AGOSTO 2013

Arte Furtivo por el artista Thimo Pimentel

Arte Furtivo por el artista Thimo PimentelCilindros de cerámica en lugares emblemáticos de Santo Domingo

Al inicio del 2012, cuando esbozaba sus proyectos del año, el artista Thimo Pimentel llenó su cuaderno de notas con ideas e ilustraciones para una iniciativa que tal vez no imaginó le generaría tantas satisfacciones.

El proyecto, titulado Arte Furtivo e inspirado en el stealth art, implicaba crear y colocar 12 cilindros de cerámica en sitios emblemáticos de Santo Domingo y registrar la reacción de los viandantes ante las piezas.

Lo que yo quería en principio era ver cuál era la reacción de la gente ante una pieza que no conocía y que no era de ellos, comenta.

Pero el espíritu inquieto y la inventiva del polifacético artista lo hizo ir más allá. Se propuso involucrar a los amantes del arte en la búsqueda de piezas originales colocadas inadvertidamente en distintos lugares. Quien encontrara una pieza, de cuya ubicación Pimentel daba pistas en Facebook, podría quedársela.

Aquí no interesa hacer para vender, sino hacer por divertimento ñescribió el artista en su libretañ. Invierto tiempo y materiales solo por divertirme y hago piezas que no sé dónde van a parar porque no importa la acción, sino el fin.

Arte Furtivo comenzó en el 2012 en conmemoración de los 500 años del inicio de los trabajos de construcción de la Catedral Primada de América. Sirvió también como una forma de que Pimentel celebrara íntimamente sus 50 años en el arte.

Arte escondido en la ciudad

La acción de stealth art más ambiciosa conocida en el país, Arte Furtivo de Thimo Pimentel, lleva este movimiento a un nuevo nivel.

Iniciado el 9 de septiembre del 2012, Arte Furtivo involucra el uso de cerámica, barrografía, torno, fotografía, sistemas de posicionamiento global, video (gracias a cámaras ocultas) y aparatos de visión nocturna, además de las redes sociales.

Es una acción muy amplia a la que se han ido agregando cosas, dice Pimentel.

Si bien en la concepción del proyecto Pimentel contempló crear 12 piezas escultóricas, arrancó con 21 y hasta ahora ha colocado más de 200. Lo que debió cerrar en diciembre del 2012 con la muestra Los Cilindros del Arte Furtivo, que exhibía las piezas encontradas por el público y devueltas para dicha exposición en calidad de préstamo, se extendió a este año. Si en principio solo incluía cilindros de cerámica, luego hicieron su aparición los chiquindolos (cilindros pequeños) corazones (para San Valentín) y aones (perros mudos taínos). Aquello que comenzó en Santo Domingo se extendió a las provincias e incluso al fondo del mar.

Interacción

El aspecto lúdico-educativo de Arte Furtivo Llegó cuando a Pimentel se le ocurrió publicar en Facebook pistas sobre la ubicación de las piezas que colocaba en la ciudad con la promesa de que quien encontrara una obra podía quedársela.

Eso desató inmediatamente un interés, cuenta.

Se trata de piezas originales, únicas, firmadas por él. Un regalo tan valioso, no obstante, exige de los interesados un esfuerzo. Las pistas son, en su mayoría, trivias históricas que obligan a los participantes a investigar sobre hechos y personajes poco conocidos.

Me di cuenta de que era un vehículo muy importante para transmitir información y cultura, expresa Pimentel.

Una de las piezas que más interés generó se encontraba en el lugar donde se cree cayó el caballo de Ramón Cáceres, cuando este fue asesinado. Finalmente, un historiador dio con el lugar y se quedó con la pieza.

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